
La expresión es un contenido muy importante en la vida. Algunas expresiones tienen un objetivo y una audiencia, como un discurso o una presentación; a menudo deben ser claras, precisas y centradas en un tema para lograr un cierto efecto. Pero también hay expresiones que no son tan claras, que no tienen un propósito definido, que parecen desordenadas, vagas o incluso sin sentido. Como un diario, una charla informal, la consultoría. Sin embargo, son muy importantes.
Porque expresarnos no es solo para contar a otros nuestros pensamientos y sentimientos, sino también para entendernos a nosotros mismos, organizarnos y sentirnos. Solo en la expresión nos vemos a nosotros mismos. Esas expresiones que aún no han tomado forma son también una parte importante de nosotros, quizás incluso la parte más importante. Y precisamente porque no tienen forma y son desconocidas, merecen aún más ser exploradas, y nos permiten sentir más profundamente la alegría de descubrir.